Algunas personas con discapacidad tienen esos talentos convencionales que otros
reconocen fácilmente, sea en la poesía, el hablar en público, el tocar un
instrumento musical, crear arte, ser actor, nadar u otras actividades. Mientras
que Otros están verdaderamente dotados de habilidades personales.
Como por
ejemplo el ser capaz de leer las emociones de los demás o descubrir lo mejor
del otro, aunque sus habilidades comunicativas hagan a veces difícil apreciar esos
talentos tienen ciertas cualidades de las que son conscientes los familiares y
las aprecian.
Pues bien, sea o no
“estrella”, una persona con discapacidad necesita ser alentada y sentirse orgullosa de
desarrollar sus propios talentos y cualidades. Para ellas que tan
frecuentemente son juzgadas por lo que no tienen o no son capaces de hacer. De esta
manera abriéndoles oportunidades no solo damos sentido al trabajo, sino a la
vida. Hagamos posible juntos que la vida tenga un sentido para ellos. Esa es
nuestra mayor obligación.




